Historia

Los poemas y la literatura de Almafuerte


El 28 de febrero de 1917 murió Pedro Bonifacio Palacios, más conocido por su seudónimo Almafuerte. Su vida estuvo siempre acompañada a la literatura y a los poemas. Había nacido en la localidad de San Justo, cuya plaza principal frente al Palacio municipal lleva su nombre, en 1854.

Fue autor de los célebres sonetos medicinales y de chico fue un apasionado por el género gauchesco. Primero se dedicó a la pintura, sin mucho éxito, y después a la docencia en el partido bonaerense de Chacabuco. Luego de años de trabajo le prohibieron seguir al frente de las clases por no haberse formado seriamente, según los funcionarios municipales de Chacabuco. Lo catalogaron de autodidacta e improvisado. En aquel momento hasta el mismo Domingo Sarmiento se solidarizó con Almafuerte que lo visitó en una escuela de campaña.

Muchos quisieron hacer algo pero la decisión fue indeclinable. En 1887 Almafuerte quedó sin trabajo, llegó a Buenos Aires y le ofrecieron escribir a cambio de unos pesos. Así conoció a varios escritores como Manuel Gálvez, Alberto Gerchunoff, entre otros. Al poco tiempo ningún diario quiso privarse de la poesía de Almafuerte, porque él expresaba, en el momento justo, lo que la gente quería escuchar.

En su poema Avanti, el poeta  escribió “si te postran diez veces te levantas, otras diez, otras cien, otras  quinientas…”. Al frente del diario El Pueblo de La Plata comenzó a hacer más producciones escritas y desde allí salió El Misionero, una crítica de toda América, con una pluma incisiva y mordaz, cautivó a los estratos populares y también a los académicos.